viernes, enero 12, 2007

Cepillo de dientes

Me lavo los dientes y me observo, miro mis curvas, noto defectos en mi cuerpo y detalles que me gustan, y me doy cuenta...todas lo hacemos todas pasan mirándose y mirándote de reojo, comparándose. Las hay de todas las edades aquí, todos los cuerpos se pueden hallar y todas somos tan diferentes pero tan iguales, todas mujeres coincidiendo en un baño, un espacio común y poco personal en el que confluyen sentimientos de igual forma.
Conversaciones de oficina, llantos ocultos, sonrisas cómplices, miradas esquivas, todas siendo nosotras mismas por fin en ese lugar, el trabajo es el reino de la formalidad y de las conversaciones a media sinceridad, el baño del trabajo te devuelve a tu femineidad, al saberte igual q la gerenta que coincidió casualmente contigo y que también se observa.
El mirarme en ese espejo me devolvió al mundo real, a saber que todas nos sentimos un poco igual un poco distintas en este papel que representamos a diario, en estas mujeres profesionales que deben ser regias y elegantes, sencillas pero distinguidas, que deben olvidar por unas horas que son madres, amantes, esposas, pololas, amigas, para vestirse en el traje de la formalidad y rendir en este mundo competitivo. Me pregunto si todas tendrán las mismas angustias, si todas cuando se miran ese rollito renuente a desaparecer, a pesar de las ensaladas escuálidas consumidas en el casino, piensan en realidad en cuando saldrán de aquí...en cuanto detestan volver a ese clima impersonal, o quizás si ellas se sienten felices en este lugar, si son exitosas, quizás se sienten valoradas, quizás no quieren regresar, serán acá más felices, se sentirán más plenas, no se en realidad... por hoy sólo se q yo quiero pasar horas en ese baño y no volver a este computador.

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